Tuesday, February 27, 2007

Sunday, January 07, 2007

SE DE`ALGUIEN

Se de alguien que sabe como y cuando se formo y creo el mundo,
pero quien no quiere aceptar que lo esencial existe;
se de alguien que sabe del susurrar de ríos
pero que no reconoce el clamar de unas olas;
Que sabe de vientos… pero que ha olvidado la brisa
Que conoce estrellas… pero aun no cometas.
Se de alguien que sabe de ecuaciones y lógica,
Pero quien se confunde al abrirse a sus sueños
Se de alguien a quien la luz ha acariciado el rostro,
pero quien no recuerda destellos de tardes trasparentes.
Se de alguien que convierte lo que toca en manantiales
Pero quien se va sintiendo árido de tanto esperar lluvias;
Que convierte ideas en palabras certeras,
pero que confunde lo cierto en todo aquello que calla

Se de alguien que sabe regalar risas francas
pero que en el alma esconde lagrimas cansadas,
se de alguien que valiente sostiene cien paredes
cuando a veces agobiado no encuentra un buen refugio.
Se de alguien quien sabe modular sueños dorados
mas a veces se calla sus miedos mas callados.
Se de alguien que construye mil cielos transparentes
para los que mas ama y para quien lo aguarda
pero quien da la espalda al campo y al verdor tras la ventana…
Se de alguien con quien bailar un waltz de tres acordes,
pero quien merece danzar la sinfonía entera.
Se de alguien que sabe que posee un tesoro
Pero quien ya no busca quien por el de la vida
y se lo guarde.

Lizzy y Bea en Madrid

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Tuesday, January 02, 2007

COMO MI MADRE

Como mi madre, mi patria me espera silenciosa
No pide nada, mas lo espera todo
Y como ella, con reproche dulce y sabio
Sabe de mi pero igual vigila mi retorno
Como mi madre,sin decir nada, mi patria disculpa mis errores
Esperando segura en que los volveré aciertos
Como ella, confía en que tendre yo mi día
Y por ello da la espalda a las noches vacias
Como a mi madre, a mi patria he de sostenerla yo sola
Porque aunque sea de hierro, necesita mi fuerza
y como a ella, la llevo entre mi savia
Porque fui forjada con su sangre de arcilla
Y porque se que mis frutos sabrán siempre a su brisa.
Mi patria, como mi madre, me susurra sin palabras
lo que no soy pero puedo ser un día
Y atras de mi se yergue majestuosa
Para hacerme grande, para hacerme eterna.
Como mi madre, mi patria me recibirá jubilosa
En ese momento que sea el del regreso
Y como ella al reconocer mi fatiga
abrirá sus amplios brazos
Tornándolos mas suaves
me acunara en su regazo, me sostendrá las heridas
Me lavara mis plantas lastimadas, me hara nueva de nuevo
Recogerá resignada los sueños quebrantados
y tejera majestuosa los logros esbozados
y yo con los ojos cerrados con un peso de muerte
con sonrisas pintadas en la palidez mas sencilla
como aguas calmadas que regresan al río
me sentiré entre su musgo, me fundiré entre sus cielos
y con alivio certero al entregar la faena
Besare su pies y me abandonare al descanso

NO PASA NADA MAS QUE TU PRESENCIA

Tu mano se desliza de nuevo entre mi pelo,
Tu voz vuelve fuerte a pronunciar mi nombre
Tu risa traviesa regresa a levantar la mía
Y tus ojos inquietos se detienen en mi frente

Tus labios se estrechan para darme el beso
Tu espalda se me`esboza al sonar mi tristeza
Tu caminar retorna a conmover mi ternura
Y tus palabras encuentran refugio en mi silencio

No pasa nada más que tu presencia
En medio de la ausencia que insistes en dejarme
Tu aliento me invade y me despierta
Y tu calor intenso me abraza en esta noche fría

No estas, es verdad, se me olvidaba
Quise que te fueras pero no lo quería
Y ahora permaneces más tangible que nunca
Y ahora no estas presente sino más ausente que siempre

Tu mano me aprieta el corazón herido
Tu silencio me grita que hay otros horizontes
Tu reserva me canta que estas en otros mares
Tus parpados cerrados esquivan los caminos andados

Tus labios se curvan en burla silenciosa
Tu espalda se yergue ya herida de muerte
Tu caminar indiferente me muestra lo que he hecho
Y mis palabras se pierden en un hueco sin ecos

No pasa nada mas que tu infinita ausencia
En medio del recuerdo que se niega a irse
Tu aliento sabe a mieles que nunca he saboreado
Tu frío indisoluble me toma y me destruye

Si estas, es verdad, siempre has de estar, siempre
Quise que te fueras sabiendo que no podre alcanzarte
Y ahora permaneces mas lejano que siempre
Y ahora te me quedas mas adentro que nunca

Sunday, October 01, 2006

CALIDAD DE VIDA

El diagnostico está dado y ha sido confirmado
Y aunque no se exactamente cuanto será el día
Se que es poco el tiempo; he sido desahuciada.
Siempre me pregunte qué sentiría, qué pensaría uno
Y ahora se que la vida nunca te puede parecer mas linda.
Que nunca nada toma sentido
Como lo toma todo cuando al final lo sabes
Y entiendes que no habrá más tiempo
Ni tampoco más oportunidades.

Ahora será de decidir si prefiero calidad de vida
O hacerle la lucha a lo que el destino me tiene reservado
Y no se a quien engaño cuando lo pienso tanto
Pues a pesar de saber dar buenas batallas
Se también cuando la guerra esta perdida de antemano
Ocho meses quizás, menos de uno ano, seguro
No está en mis manos cambiarlo
Ni tampoco creo exista medicina
Que nos haga el milagro

Y sin embargo como moribunda en un arranque de energía
Percibo esos meses con instantes preciosos para ser vividos
Momentos que la vida me regala cuando pensé que era tarde.
Escojo entonces Calidad de Vida
Con los ojos cerrados
Con los brazos abiertos
Qé importa si sean tan solo un par de meses!
Se que viviré como soné se podía
Plenamente, intensamente, completamente

Escojo Calidad de vida…a tu lado
Y se que podré refugiarme en tus brazos
Hasta que el momento este frente a nosotros
Podría negarme a sentir de nuevo
Podría negar que he empezado a amarte
Como nunca quise, como no debiera!
Podría negarme a derribar barreras
Y vivir lo que me quede
Sin sobresaltos, celos y nostalgias

Si; ineludible, inalterable, inevitable
No hay cura ni tampoco alternativas viables
He de partir y nuestros caminos habrán de separarse
Por amarte así he de pagar un precio un día
Y tu amor mío, habrás también de pagarlo una tarde triste
Pero igual, con los ojos cerrados, con los brazos abiertos
Extiendo mi mano, recojo la tuya, expongo mi corazón, te entrego mi alma
Y en silencio voto, escojo, decido por calidad de vida
En donde y hasta cuándo la vida misma nos lo permita

Beatriz Illescas Putzeys
Septiembre 29 2006

La Muneca caida

(“Y al sentirse olvidada lloro lagrimitas de aserrín”…)

Esta de nuevo tirada en la orilla, sin vestido y con el pelo alborotado. Su carita sucia toda llena de tierra y sus piernas torcidas en posición extraña. Su cuerpo de trapo, húmedo de la lluvia que nunca llegó a secarse luce mustio y hasta un poco arruinado, talvez por la lluvia esa es que siempre tiene frio aun cuando el sol la roce brevemente.

La gente pasa y algunos la voltean a ver, reconocen en ella que hubo un tiempo bueno, la imaginan recién estrenada, reluciente, con olor a nuevo, con el vestido intacto, con sus zapatitos rojos, con el pelo perfecto y bien peinado y sus enorme ojazos color violeta y su boca fruncidita en forma de beso.

Pero nadie la recoge , para qué si hay tantas mas nuevas, mas bonitas, mas modernas, con nuevas gracias? …reconstruir esta seria dificultoso; lavarla, peinarla de nuevo, conseguirle un nuevo traje que le quede justo, dónde, cómo?, y como ocultarle los pies tan lastimados por la lluvia y por tanto fango que la ha manchado?

Ella inmóvil y en silencio los siente pasar, los mira pasar y a nadie llama. Siente las manos que jugaron con ella, el calor brindado, las caricias perdidas y recuerda las risas que provoco un día…. y recuerda también cuando la abandonaron.

Se deja perder en la memoria del espacio de su caja de nueva y hasta siente el olor tan familiar de ese tiempo donde tras una especie de vitrina cuando era intocable la gente la observaba extasiada, la deseban y sonaban tenerla y ella se encontraba a salvo.

Un brazo le cuelga inerte, y aunque pudiese no quisiera ya estirar sus manos. Las piernas, lastimadas, no podrían caminar de nuevo, ni aunque se les rellenara con aserrín nuevo; lo que las sostiene ha sido dañado y ya no hay repuestos. El pelo se le ha caído y muestra varios hoyos en su cabecita pelada. Y sus pestañas que antes al moverlas batía diestramente, se cayeron en partes dándole un aspecto de asustada, o sorprendida.

La ven tirada y no la ven realmente. Nadie sabe que fue tejida con hilos de oro, nadie mira que su corazón es un diamante tallado y transparente, nadie creería que detrás de esa cabecita a alguien se le ocurrió dotarla con mas de un pensamiento, nadie se ha encargado de pesar su peso de plata, a nadie le contaron que cuando la hicieron le regalaron no solo su exterior hermoso sino por un azar de un capricho le dieron también un interior precioso. Nadie podría creer que un día a ella con un soplo divino le dieron en un alma.

La pobre muñeca caída mira el mundo y lo sigue viendo hermoso, siente la luz atravesar en halos los árboles y cada una de sus sombras y ve el cielo trasparente invitándole a creer de nuevo, siente la brisa alborotar su pelo y recuerda sobre si el despertar de su piel tras besos suaves…el mundo la mira a ella y la ve fea y la ve vieja, y la ve gastada. Y sin valor alguno. Y ella se sabe un poco nueva aun, se siente fuerte aun, se piensa digna aun y aunque eso la llame , le invite a seguir esperando, aferrándose con esfuerzo al ultimo rayo de sol de su última tarde, abandona el aserrín y también los hilos de oro y se deja partir hacia playas mas lejanas y mas tibias, donde quizás alguien con verdad le cante, “Nosotros no somos asi…”

Wednesday, August 30, 2006

Tarde de entierro

Aunque aun es temprano el día parece transcurrir como impávido, como molesto de tener que ser, como lánguido, silente, triste.

Ningún sonido enturbia el sentimiento donde parece que hubiese vida y no la hubiese al mismo tiempo.

Se fue finalmente. Su intensidad abandonó la lucha y partió aburrido y sin más ganas de mi.

Como una tarde de entierro se siente su ausencia, no hay más cascabeles internos que repican cantando a la vida. No hay más retos ni tampoco temores.
Quería mi paz, ahora la tengo de vuelta… pero no es paz feliz, es paz de muerte.

Todo vuelve a ser gris, cansado, solo. Es como si estuviese aquí respirando pero con un corazón ajeno a mi; mío,pero latiendo lejos y a saber ni en dónde.

Se que no debería ser pero es…
se que pasará pero aun no ha pasado…
se que no vale la pena…pero lo he amado y su ausencia pedida duele tanto!

Tarde de entierro...
voy caminando detrás del ataúd de una ilusión que, aunque agoniza, continúa sostenida por esta esperanza necia que se niega a abandonarme…

Los árboles suaves e inclinados parecen saludarme, el viento me susurra que es cierto que esta vez se ha ido finalmente y sabiendo que es mejor así, que no era para mi, el sabor de su distancia sabe y sabrá siempre a tarde de entierro.

Saturday, July 29, 2006

Don Juan Tenrique

Junio 2006

"Hola Beatriz, soy Juan Enrique…."


Pues si, así debo de haber sido Don Juan Tenorio. Nunca me había topado con uno y quizás nunca había permitido que uno se me acercara mucho. Seguramente era mas inteligente antes …pero menos temeraria.

Juan Enrique no camina, se aproxima danzando y hay en su mirada siempre un deje de rebeldía, cargado de picardía, lleno de mucha ternura.
Es un poco insolente y medio tirano; se ofende, desbarata y se aleja pero sobre todo se acerca, y ofrece y da sin que uno pida nada.
Sabe dibujarte con una simple mirada y sabe trazar en esbozos claros lo que uno puede y suena ser un dia
Y es experto en salvar cualquier obstáculo que uno intente poner en su camino

Su desparpajo y descaro son sus mejores armas, con ellas desarma al adversario y luego con una sonrisa totalmente indiferente le devuelve sus armas como diciendo, como diciendo dignmente, son tuyas, no las quiero si tu no quieres dármelas.
Es como creer que una nació malabarista y tiraste al juego de una vez por todas con diez bolas de fuego o cinco cuchillos filosos… al mismo tiempo

Y es que Juan Enrique tiene su encanto. Describirlo es como querer captar un rayo de sol atrevido que atraviesa un día lluvioso solo porque una nube despejo por un instante su densidad cargada de agua.

Si yo soy un lago profundo con agua cristalina y partes oscuras que ni yo misma penetro, el es como la fuerza de todo un océano desbordado, que toma e inunda, si así quiere, cualquier playa solitaria.

Es como una flecha que cruza el cielo claro buscando su blanco, seguro de poder atravesar su centro.

O como un fuerte ventarrón que pasa entre los árboles despojándoles de sus hojas para luego regresar y con ellas montar la danza más sutil que jamás se haya visto.

Y yo soy un árbol. O fui un día el arco.

Es una alma gitana que vaga deleitada perdida en su laberinto sin que le interese buscar la única salida.

Yo soy la voz que canta entre los campos y le dice suavemente, encuéntrame.


El es mil palabras cargadas de silencios,
yo soy mil silencios cargados de palabras.

El prefiere abandonar su carga en cada nuevo puerto que le regale su playa
yo prefiero dejar vagar mi barca por el rio de mi imaginacion plateada


Es el espejismo que encuentra el caminante y que si contiene un pozo
o la manta sobre la arena de una noche estrellada justo antes de que venga la próxima marea

Yo soy el agua escondida del pozo y soy la estrella que aun brilla antes de que amanezca

El es bramido de la tierra, temblor que recuerda que nada es estable...
y yo soy las montanas que erguidas majestuosas se creen invencibles

El es la brisa fuerte que toma por sorpresa a la mariposa en vuelo y la desbalancea toda y le da mil volteretas
y luego la abandona dejándola asustada pero con sus alas mas fuertes y seguras
Yo soy la otra mariposa, la que reposa en una de las flores


El es el grito que susurra que la vida esta hacia delante.
Y yo soy la muralla que intenta detener el eco

Pero se que no ha de darse encuentro firme ni seguro
porque mi voz ya no puede ni desea alcanzarlo
y porque como esencia de viento debe proseguir su camino
hasta que una noche decida retornar cansado
y encuentre finalmente a su propio destino

Yo soy el sueno que nunca fue ese destino

Saturday, February 25, 2006

El Viejito del Predio de la Calle Amsterdam


 AL CORREDOR DE LAS MAÑANAS
“… cuando el hombre se concibe a sí mismo como una criatura, interpreta su existencia en la imagen de Dios su creador; pero tan pronto como comienza a concebirse a sí mismo como un creador, comienza a interpretarla a través de la imagen de su propia creación, la máquina …” Viktor Frankl

La luna empezaba a desaparecerse empalideciendo lentamente. Rayitos tímidos de luz comenzaban a colarse entre los árboles. Se sentía cómodo entre las sábanas viejas. Los perros no se movían aún, lo que significaba que no eran ni siquiera las cinco. Generalmente, era ese corredor jodido, que a saber por qué infortunio se le ocurría trotar cada mañana frente a su propiedad, quien los alborotaba. De otra manera, se mantenían tranquilos y sumisos como él. Con la mirada recorrió el terreno que podía verse desde su ventana… –¿Su propiedad?– se preguntó no sin cierta burla. Se quedó inmóvil, sin hacer ruido, esperando casi sin saberlo, poder escuchar unos pasos que ya no existían. Esas horas, cuando más solo se sentía, eran las mejores para tratar de dormirse de nuevo, pero nunca lo lograba. La soledad se le calaba hasta la médula. Ya no dormía como antes. Últimamente no solo no dormía lo suficiente, sino que los pensamientos se le agolpaban en la cabeza y se desbocaban cada noche en un tropel incesante de repeticiones y murmullos sordos que, de todas formas, no lograba recordar al despertarse. Cada día se sentía infinitamente más cansado, como si la noche le hubiera cobrado los malos recuerdos, como si ese cuerpo no fuera el suyo, como si algo lo estuviera traicionando por dentro, como si alguien con una voluntad diferente a la suya estuviera dirigiendo su orquesta interior. Y no es que deseara echarse una siesta de repente o siquiera sentarse a cuestionarse a dónde iba o de dónde venia. ¡Había tanto que hacer! Pero ese cansancio extraño, necio, incansable y tan ajeno a él, parecía lograr detenerlo. A veces le daban las once, doce de la noche y todavía andaba revisándolas, planeando qué haría con ellas. Cómo las arreglaría o cómo dispondría de ellas moviéndolas por todo el predio. En realidad era todo un estratega, con todos sus análisis y tácticas cuidando de sus máquinas aún cuando muchas veces olvidara si había o no aceitado esta o aquella o dónde había puesto los tornillos que acababa de quitarle a la otra. A veces no se contentaba en pensar solamente en dónde las colocaría y cómo lo lograría, sino que él con sus propias manos las movía deshaciéndose en esfuerzos hasta terminar sudoroso y jadeante y casi a punto de un síncope. Utilizaba, eso sí, poleas y palancas y todo lo que encontraba en los terrenos vecinos que le pudiera servir para moverlas porque ya ninguna encendía. Hacia muchos años ya que se las habían entregado y muchos también desde que todo había empezado a desmoronarse. Una tarde que ya empezaba a desvanecerse en su memoria, sin gran pompa, circunstancia o ceremonia, le indicaron, ya ni recordaba cómo había sido la cosa, que él y sólo él sería el responsable de velar porque nadie se robara las máquinas o hiciera mal uso de ellas. Las máquinas habrían de ser su futuro y su valor sería incalculable. Y la verdad, efectivamente lo fueron por muchos años, pero en algún momento quién sabe por qué razón, poco a poco fueron siendo desechadas y ya no se utilizaron para terminar ese edificio que nadie tampoco explicó por qué había sido abandonado. Simplemente sucedió. Quizás tuvo 52 que ver el progreso, o los cambios que parecían infinitos y absurdos. La cosa es que sin comprenderlo jamás, la razón de su existencia se convirtió, en realidad, en una carga para alguien más. Tampoco se animó a preguntar por qué nunca vendieron las máquinas no fuera que se les fuera a ocurrir hacerlo. Y es que las máquinas lo eran todo para Amador Caudillo. Sus formas grises, aún enlodadas y frías al tacto, le recordaban algo cálido que tuvo un día pero no lograba precisar qué era. El silencio era lo más acogedor que le brindaba cosa alguna porque Amador nunca había soportado que nadie le dijera nada que lo contrariara. Así, las máquinas significaban para él, la mejor compañía y le eran tan queridas casi como sus bestias. Los tres perros que acompañaban cada paso que daba Amador se habían ido convirtiendo en su familia. La verdad era que toda la bulla que los infelices hacían en algún momento, aparte de cuando lo saludaban, era el relajo de los ladridos cuando el corredor pasaba y la feroz acometida con la que atacaban al susodicho en un elaborado y hasta ridículo intento de defenderlo, levantando todo el polvo del predio. La mayoría del tiempo, si ladraban, eran ladridos de pura alegría cuando lo veían entrar de regreso de sus vueltas por el bosque, que más que bosque parecía jungla. Los perros dormían al pie de la cama sin molestarlo nunca y los ruidos que hacían se parecían tanto a los suyos que ni inmutaban su sueño. Caminaban siguiéndole a donde fuera y al ritmo exacto de Amador (el cual sorpresivamente parecía haber ido variando con el tiempo, ya que recorrer el predio le llevaba bastante tiempo más que antes). Nunca le desobedecían y mucho menos le gruñían si algo no les parecía. Comían lo que él les compartía de su propio plato, mordisqueando de sus mismos dedos los trozos que les ofrecía y con su pelaje y su calor, casi humano, le brindaban compañía suficiente para sus noches de frío. –¡Tránsita! ¡Menjurje de razas! ¡Vení para acá! ¡A ver sentate aquí!– le decía a la perra negra mientras la acariciaba torpemente. La Tránsita todavía mordía a veces a pesar de ser la más vieja de los tres. Había estado con él desde que le entregaron las máquinas, ya que era parte de la guardianía. A los otros dos, al Machu Pichu y a la Venada los recogió del bosque en diferentes oportunidades y nadie nunca los reclamó. El Machu Pichu era el más manso de todos, aunque podía a veces ser un poco rastrero, cosa que se entendía pues sus orígenes eran bien obvios. Era una mezcolanza completa de salchicha y quizás french poodle, lo que explicaba sus aires de perro faldero que dificultaban identificar si era macho o hembra. La Venada era la más rebelde. Jodía todo el santo día pero Amador ya se había encariñado con ella y le resultaba muy difícil siquiera pensar en deshacerse de ella, aún cuando constantemente lo fastidiaba jalándole los pantalones para lograr su atención. Flacucha y de patas largas, era veloz para salir corriendo, aullando lastimosamente si Amador le pegaba un par de aquellos gritos que habían hecho temblar a otros menos valientes. Pero leal como ningún otro, la Venada regresaba cada noche a echarse junto a él, con un suspiro largo que le perdonaba todo. En fin, había llegado la hora de levantarse. Eran ya las 5:30 y había muchísimo que hacer. Lo que hacía era importante. Él lo sabía. Mucho dependía de él. A veces se engañaba pensando que muchos dependían de él, pero la verdad era que ni siquiera las máquinas dependían de él, pues en su lenta y determinada descomposición, lo único que hacían era ser cómplices en el propio desahucio de Amador. La joroba ya empezaba a notársele, pero nadie en realidad lo notaba porque no había nadie para notarlo. Los años iban cobrando lo vivido. Los dientes amarillentamente grises, la calvicie incipiente sobre su rostro mustio de tanto fumar, el chaleco azul todo raído que le había regalado Blanca, tampoco los notaba nadie. Sus pantalones desgastados y manchados que ya nadie lavaba, sus botas de hule rotas de la suelas por donde el agua de los charcos se le colaba, su pipa ennegrecida por el tabaco barato que ya casi no se conseguía, también se desvanecían en el olvido de ese lugar por el que casi nadie transitaba. Los perros aún aletargados por el sueño y apenas terminando de estirarse, salieron despetacados al olfatear su presa. –¡Ya viene ese otra vez! ¿Será que no se cansa?– se preguntaba mientras se alisaba  la barba con los dedos, preguntándose perplejo por qué el tipo insistía en coquear a la Venada. El corredor pasó frente al predio acelerando el trote significativamente mientras le gritaba unas puyas a la Venada y apenas alcanzó a levantar la mano en un gesto de alegría saludando a la vida. Amador le devolvió el saludo mientras sosegaba a gritos a la Venada resintiendo el alboroto. En realidad, dentro de su mundo apenas si registró el saludo. Tampoco él notaba ya lo que pasaba. En un recoveco de su cerebro se estremeció la certeza de que si, quizás en los últimos cinco años, la única persona que parecía reconocer que existía, era este corredor. Blanca, su Blanca, a la que verdaderamente nunca había amado como ella necesitaba, se había muerto de tristeza esperándolo en la tierra que los había visto nacer. Tanto lo había querido y tan grande era su añoranza de un hogar junto a él, que, sin apenas darse cuenta, se dejó consumir al otro lado del mundo, soñando con el que nunca había querido llegar, hasta que una tarde, doblándose sobre sí misma, cerró los ojos y nunca más los volvió a abrir. Sus hermanos, seguramente en persecución de otras quimeras, nunca llamaban y los amigos de antaño, uno a uno, habían ido colgando los guantes, entregándose renuentemente al Creador. Amador cosechaba lo que había aprendido a sembrar. No podía ser diferente y tampoco podía haber dado más, pues ya había dado demasiado. La verdad es que al vivir, Amador realmente se había terminado a sí mismo dándose de forma tal que nunca llegó a percatarse que sus propios sueños ya los había logrado, con uñas y dientes, mucho tiempo atrás. Por eso, las máquinas eran vitales. Había que moverlas de nuevo de lugar. Había que sacudirles el óxido. Había que desempolvarlas nuevamente. Había que contarles el kilometraje y medirles el aceite; calibrarles las llantas y apretarles las tuercas. Pulirlas de nuevo, contarlas y volverlas a contar y tenerlas listas. No fueran a necesitarlas algún día.  Se levantó renqueando por la gota. Sus carnes fogosas de antaño, se habían convertido en pellejos que colgaban como telones de un acto que termina. Jaló una tortilla mohosa y se la zambutió de un solo, logrando apaciguar los gruñidos salvajes que parecían reventar ese estomago con ínfulas de abril. Salió de la casita al predio baldío que era ya tan parte suya y enfrentó el sol de cara, ufano en su soledad e impertérrito ante la vida real que es el vivir. El frío que lo rodeaba alcanzaba la médula de sus huesos que ya empezaban a volverse polvo. Pero para Amador lo único que existía era ese día, ese momento. La muerte no era ni había sido nunca parte de su agenda. Así que, negando lo que sus entrañas le gritaban, Amador se dirigió a sus máquinas que parecían decirle –Aquí estoy esperando, ven y ámame Amador–. Y Amador abrazándolas, las amó más que a nadie



Miami 2006

Sunday, October 09, 2005

Que vuelvan otros vez las lagrimas si es necesario,
que venga el sentimiento,
que venga el sufrimiento
si trae consigo la poesia perdida
que no quiero ser fuerte cediendo lo que he sido.
No quiero olvidarlo entre estos dias tibios.
Quiero sentirlo fuerte como aquel primer día,
quiero sentirlo a mi lado aunque me rompa de nuevo,
quiero sentirme humana mas que fuerte y valiente
quiero sentirme debil y quiero encontrar su hombro.
Quiero tener ilusiones,
quiero crear esperanza,
quiero saber que aun lejos aun entre tan hondos abismos
se quedo en nosotros todo eso que sentimos,
que ni el tiempo ni la ausencia
ni el silencio ni esta lejania,
ni siquiera la borrasca de lo que estamos viviendo
puede en fin borrar los sentimientos,
que esta valentia me la presto el destino
pero quiero devolverla
que solo dismulo porque no esta conmigo
que solo estoy descansando en lo que me encuentra de nuevo.

Alucinando diario

Mi nuevo pasaporte trece, el dia que parti trece, corro y bajo la mirada y veo la milla No. trece, parqueo en el numero trece, descanso la vista en la legalizacion trece, mi apto tiene el numero trece, el numero de guion del trabajo, el trece; mi celular tambien lo tiene, voy al cine y el asiento es el No. trece y asi mil veces el numero aparece y no lo entiendo. Todo numero que encuentre tiene o esta formado por el numero trece. Ya no me sorprendo sino mejor me rio y pienso que talvez, talvez, talvez todo tiene un sentido, talvez es la senal, talvez es alguno de los otros sentidos, la casualidad, lo no conocido..pero día a dia sin nombres, sin voces,sin que me piensen loca me lo hace presente con un par de numeritos.

Mis princesitas en mi nuevo hogar

 
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Dos palabras

Una pequena debilidad basto para darme nueva fuerza...para que sintiese otra vez en mi piel tus besos de agua fresca, tu manos fuertes, tu direccion segura...
un instante de tu voz y puedo seguir sonando y que sea suficiente en estas noches eternas sin futuro, puedo seguir sonriendo en mi camino mientras te recuerdo y cada gesto y cada caricia se repite sobre mi como brisa de la tarde,puedo seguir imaginando un reencuentro donde pueda descansar sobre tu hombro y decirte sin palabras que el tiempo no ha pasado, que tu nunca me has dejado, que te he llevado en el alma y "que amores que matan, nunca mueren"

Saturday, August 13, 2005

Con Diez Canones por Banda

“Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela”…1960, Eldrige, 290, Jones, West Little York… todos los días , ya se vuelven casi, casi parte de mi, y sin embargo no los reconosco del todo…Al lado, la indiferencia mas absoluta navega perdida en sus propios pensamientos. Este mar gris, medio blanco que parece llevar a los destinos, pareciera absorbernos unido de la mano al calor que apenas empieza a despuntar; y, como balsas perdidas entre crestas de acero, nos dirigimos todos al abismo lleno de picos que devora y nos desparece. Pierdo lo que fui antes y gano, no se qué, pero gano. Mientras que las copas de los árboles empiezan a asomarse, rizos coquetos que adornan la ciudad que empieza a despertarse, pienso con serenidad que éste es mi mundo, que debo asimilarlo antes que me asimile el a mi, que nunca me he sentido tan en paz pero que la paz tiene su precio, todo tiene un precio y a veces es demasiado alto o a veces se cobra o se paga con un naufragio completo que apenas deja unos cuantos sobrevivientes.
Luego llego y me pierdo en otros mares aun mas desconocidos; hablo, firmo, respondo, decido y no se como voy respirando entre tanta zozobra, mientras ruego que la vida, esta nueva vida no me vuelva dura y me permita respirar y sentir aun esa brisa que tanto he amado siempre. A veces, atisbos de mares de antano se asoman, se asoman tímidos a veces, con fuerza, otras, o yo misma los llamo, pero la sabiduría me obliga a cerrar las escotillas que traen mil sabores que no deben recordarse y las dejo así para otro día.
La poesía no fluye, la música no encuentra melodía en que estrenarse de nuevo y perdida en esta promesa que apenas se muestra, nado en la corriente y me dejo llevar por ella. Talvez eso es lo que necesita mi barco en este instante, talvez esta fuerza sostenida para mis dos contramaestres deba de refugiarse en este no sentir para poder sacarlas al fin de la tormenta, talvez el timón necesita que lo suelten y que espere tranquila el día de mañana, que al fin y al cabo, por fuerza , debe ser mas claro.
Y en medio de todo este silencio inmenso y negro, disfrazado astuto con colores de arco iris, chillones y fáciles y totalmente vanos, acallado por palabras sin sentido pidiendo a gritos ayuda, sigo siendo yo, sigo esperando, sigo creyendo que mi mar es profundo, que es grande y que habré de encontrar un lugar en el . Y aunque cada ola golpea, y ya ves, me hace a mi también ir echando aguas, nada realmente lastima para siempre; voy si, llena de cicatrices, pero no llegan al alma, tengo mi ancla esperando para ser lanzada en el lugar oportuno, tengo la vista puesta en el horizonte, tengo cien mapas listos para ser trazados, tengo mil tesoros que descubrir y si es necesario que enterrar también, tengo un sinfin de bitácoras escritas pero aun mas diarios blancos esperando mis palabras.
La proa reconoce en silencio los nombres…West Little York, Jones, Eldrige, 1960, el capitán suelta el timón, enfrenta el atardecer sobre el rostro y con las luces deslumbrantes de fuegos artificiales del ayer sobre la espalda, deletrea cada nombre, saboreando su especie extraña y los va haciendo suyos mientras que a lo lejos, suena claro y con sabor a sal
no cruza el mar sino vuela, un velero bergantín….”

Sunday, July 10, 2005

De Guerras y Trincheras

Las guerras se libran sobre los campos,
sobre los sueños y sobre las noches
en las trincheras en cambio se acrecientan los miedos
aunque estemos rodeados de claridades palidas.
Las guerras y batallas se ganan al frente
en las trincheras en cambio tomamos un respiro
nos detenemos solo por un instante largo
para sanar heridas sin esperar cicatrices.

Las guerras se ganan rompiendonos a medias,
perdiendo sangre, y perdiendo vida,
llorando muertos, llorando suertes.
Se ganan perdiendo pero arriesgando,
sudando fuerte, peleando duro,
probando hasta dónde, retando destinos.
En las trincheras el aire es demasiado turbio
y el lodo nos cubre sin que nos demos cuenta



Las guerras se libran con la frente en alto,
con un grito salvaje, con el último aliento,
no acomodándonos dentro del barro
tan lleno de sangre de atrincherado olvido
Las guerras se ganan ...o se pierden
mirando de frente,
haciendo hacia un lado esquemas fijados;
se ganan, se pierden pero se batallan.

Las guerras, nuestras propias guerras,
se libran día a día con cada paso dado,
con cada nuevo anhelo, con cada nueva entrega;
a pesar de un corazón que sangra
a pesar de las promesas rotas,
con alas extendidas, y sin abandonar ideales
con un puno cerrado listo para defender
con una mano abierta lista para dar

Y nuestra espada es el alma que lucha invencible.
Y nuestro escudo es la fuerza que impela al coraje
y nuestro yelmo el saber que buscamos la paz.
En las trincheras se quedan nuestros miedos más grandes,
las pobres cobardías, los sueños negados
la posibilidad de ser, el espejo del no ser
la fuerza primaria que abandonamos un día
lo que nos traiciona y aun peor, lo que hemos traicionado

En las guerras vivimos aunque al primer paso,
nos arranquen la vida, nos desangren el alma,
nos ciegue la luz, nos pierda la noche,
nos quebranten los suenos, nos abran las heridas
En las trincheras en cambio si quedamos, morimos
Y aunque la tregua nos encuentre despiertos
la podredumbre inmensa de saber lo perdido
nos alcanza hasta alma y la enferma por siempre

En las trincheras morimos de a pocos, por instantes,
no hay nada más triste que fallarse a si mismo
ni nada mas duro que soledades colmadas
En esas trincheras ahogamos futuros, cedemos esperanzas
perdemos todo aquello que ha de sostenernos...
No estamos en el mundo para venir a estancarnos
ni para sabernos tibios, ni para quedarnos a medias,
ni estamos tampoco para luchar en el fango,


Vinimos aquí a terminar el combate
Aun si se presenta cuesta arriba, contra el mundo
Estamos aqui por nuestros campos verdes
y si han de haber batallas habrá que ver como enfrentarlas
... salir menos completos y mucho mas enteros.
y aunque en nuestras guerras resultemos rotos
si abandonamos trincheras, caminaremos erguidos
y serán nuestro los bosques


Beatriz

Sunday, July 03, 2005

Masquerade!
Paper faces on parade . . .
Masquerade!
Hide your face,
so the world will
never find you!

Todo está dicho

Todo esta dicho
todo fue dado
No hay nada más por hacer
ni nada nuevo que esperar.

Las sendas se cruzaron
las miradas se encontraron
los corazónes volvieron a latir
y las vidas. entrelazadas, tuvieron una vez más sentido


Después se vino el tiempo oscuro
la indecisión, el no sabér el cómo
y aquellos días llenos de luz y de ilusiones
perdieron su brillo y se tornaron grises

Y hoy en nuestros mundos a medias
la vida continua indiferente
y aun sabiendo que hiciste lo esperado
nos quedamos más solos de lo que nunca estuvimos

Yo me quedé un poco en ti
en tus secretos
en tu vacíos
en tus silencios tristes

tu te quedaste mucho en mi
en mi caminar
en mi espera
y hasta un poco en mis sueños

Mas nada cambia lo cierto
y si ya todo fue dicho
porqué esperarte con manos llenas
que no saben encontrarte,
porque abrirte la puerta
para escuchar más tarde lo fuerte que la cierras
porqué querer seguir muriendo poco a poco
sin que siquiera lo notes
sin que detengas tu paso
sin que me pidas que nunca, nunca te deje
sin que me cuentes despacio, quedito y suavemente
cómo nos será la vida
sin la esperanza de que tengamos algún día!

Uno, de Enrique Santos D

Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel
y es mucha pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina...
Uno va arrastrándose entre espinas
y en su afán de dar su amor,
sufre y se destroza hasta entender
que uno se ha quedao sin corazón...
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
o un amor que lo engañó...
¡Vacío ya de amar y de llorar
tanta traición!

Si yo tuviera el corazón...
(El corazón que di...)
Si yo pudiera como ayer
querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos
que me gritan tu cariño
los cerrara con mis besos...
Sin pensar que eran como esos
otros ojos, los perversos,
los que hundieron mi vivir.
Si yo tuviera el corazón...
(El mismo que perdí...)
Si olvidara a la que ayer
lo destrozó y... pudiera amarte..
me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...

Pero, Dios te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte...
Déjame que llore
como aquel sufre en vida
la tortura de llorar su propia muerte...
Pura como sos, habrías salvado
mi esperanza con tu amor...
Uno está tan solo en su dolor...
Uno está tan ciego en su penar....
Pero un frío cruel
que es peor que el odio
-punto muerto de las almas,
tumba horrenda de mi amor-
maldijo para siempre y me robó...
toda ilusión...